Carmen Hernández Camino Neocatecumenal dibujo de Kiko Argüello

Causa de beatificación y canonización de la sierva de Dios Carmen Hernández

«Que la santidad siga siendo la bandera de nuestra Iglesia», pide el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo

Clausurada la fase diocesana de la beatificación y canonización de Carmen Hernández

El Seminario Redemptoris Mater de Madrid ha cogido la clausura de la fase diocesana de beatificación de la sierva de Dios Carmen Hernández, coiniciadora del Camino Neocatecumenal, junto a Kiko Arguello. El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, presidió la celebración en la que estuvieron también presentes diez obispos, así como el delegado para las Causas de los Santos de la archidiócesis de Madrid, Alberto Fernández. 

Más de 500 hermanos del Camino de Madrid, entre ellas una representación de las primeras comunidades del Camino que nacieron en la capital hace 60 años. También las de Zamora, Barcelona, París, Ivrea, Roma, Florencia y Lisboa.

Además, han asistido numerosos catequistas itinerantes de todo el mundo, desde Italia, pasando por Australia, Estados Unidos, Francia, Alemania, China, USA, Rusia, Kazajstán, Burkina Faso, Perú y Holanda. 

También asistieron la directora de Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Lourdes Grosso y familiares de Carmen Hernández. 

El acto comenzó con un responso en la tumba de Carmen, con el arzobispo de Madrid y con el equipo internacional del Camino.

A continuación, en el jardín del Seminario, el postulador Carlos Metola agradeció a todos la asistencia y subrayó que la “fama de Carmen está en aumento”. Son ya 120.000 personas de 107 países las que han visitado y rezado en la tumba de la sierva de Dios. Han pasado también 3.000 sacerdotes y 70 obispos.

“Hoy ha llegado también el testimonio de alguien que no está en el Camino. Embarazada, iba a perder el niño y una amiga le había hablado de Carmen y le había dicho que era ‘experta en embarazos’. Rezó a Carmen cuando iba al hospital y finalmente el niño se ha salvado”.

Metola explicó que “con los documentos y declaraciones hemos seguido 52 años de vida trepidante evangélica de Kiko y de Carmen”. “¡Qué viajes han hecho!, ¡cuántas convivencias! Se han gastado y desgastado por el Evangelio”.

El postulador ha explicado que en todos los documentos han quedado recogidos “el amor de Carmen a la Eucaristía, a la Virgen María, y un celo especial”.

La documentación recogida, que ahora se envía en Roma para continuar con el proceso se compone de 70 cajas, con un peso de 6,8 Kg cada una que contienen 1.200 páginas cada una.

Palabras de Kiko Argüello

Me conmueve poder vivir este día en el que se clausura la fase diocesana del proceso de canonización de Carmen Hernández. Estamos viviendo un día grande para todo el Camino Neocatecumenal; una gran fiesta para todos los hermanos.

Quiero agradecer a los que han colaborado en estudiar y presentar la amplia documentación sobre Carmen. He seguido el proceso de recopilación del material   a lo largo de estos diez años y sé que se ha hecho con seriedad. Recibimos constantemente noticias de gracias recibidas por su intercesión y está siendo un motivo de alegría saber que cada vez hay más hermanos y otras personas que no pertenecen al Camino que se acogen a su intercesión, y no sólo los mayores que la conocieron sino también tantísimos jóvenes. Por eso estoy agradecido a todos los que con sus trabajos están dando a conocer aún más a Carmen.

La Iglesia, con esta Causa de Beatificación, está valorando las virtudes de Carmen. Yo puedo decir que Carmen siempre ha estado pensando en el bien de la Iglesia. ¡Qué amor tenía a los Papas, a los obispos, a los presbíteros! Además, sin ella el Camino Neocatecumenal no existiría. ¡Qué enorme ayuda para el Camino ha sido Carmen! Ella nos ha traído las riquezas del Concilio Vaticano II, de la Vigilia Pascual, de las raíces judías del cristianismo. Era una teóloga en constante investigación y búsqueda. Su extraordinaria inteligencia espiritual la puso con generosidad al servicio del Camino, sabiendo transmitirnos con entusiasmo la novedad del Concilio. Toda su existencia ha sido marcada por su amor a Cristo y a la misión de la Iglesia.

El Señor nos ha unido, a Carmen y a mí, durante más de 50 años, en una misión de evangelización maravillosa, fruto del Concilio Vaticano II. Una obra del Espíritu Santo que comenzó en la diócesis de Madrid entre los pobres de las barracas de Palomeras Altas, y de la que Carmen y yo hemos sido testigos. Una Iniciación Cristiana que la Santa Sede aprobó definitivamente en 2008, y que ha salvado a miles de familias, y ha dado tantas vocaciones a la Iglesia.

Carmen quería anunciar el Evangelio a los pobres, por eso trabajó en los barrios más pobres de Barcelona, por eso quería irse con los mineros de Bolivia…pero Dios la estaba esperando en Palomeras. En las barracas vio que Jesucristo servía para los pobres, por eso decidió quedarse allí. Pero hasta que no apareció el arzobispo de Madrid, D. Casimiro Morcillo, no decidió colaborar definitivamente conmigo, porque amaba a la Iglesia de manera incondicional.

Amaba con pasión a Jesucristo. Detrás del éxito del Camino está el amor escondido que tenía a Cristo. Mujer verdaderamente excepcional, con una generosidad enorme, se ha negado a sí misma para mostrarme a mí. Aceptó permanecer en un segundo plano por el bien de los hermanos del Camino. Sólo por eso ya la podrían beatificar.

Junto con los hermanos del Camino Neocatecumenal doy gracias al Señor y a la Iglesia por este día. Ponemos hoy en manos de nuestra Madre la Iglesia, esta nueva etapa romana del proceso de Beatificación y Canonización de Carmen Hernández.

Kiko Argüello
SRM Madrid, 2 de junio de 2026

Tras invocar al Espíritu Santo cantando ‘Ven, Espíritu Creador’, el acto prosiguió con la presentación de las actas del proceso y la firma del decreto de clausura, así como el nombramiento y jurador del portador de las actas.

Los miembros del tribunal y el postulador, Charlie Metola, realizaron el juramento de haber cumplido la tarea encomendada y de guardar el secreto de oficio. 

El sellado y lacrado de la última caja del arquetipo –los documentos– concluyó con un gran aplauso de los presentes que cantaron a continuación el canto ‘Están rotas mis ataduras’, ligado a la historia de Carmen y cuya música es de Arguello.

Antes de concluir se procedió a la lectura del instrumento de clausura, la entrega de las actas al portador y la carta que el cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para la Vida, la Familia y la Vida ha mandado en ocasión del acontecimiento.

Ciudad del Vaticano, 27 de mayo de 2026
Camino Neocatecumenal
Acto de clausura de la fase diocesana de la causa de beatificación y canonización de la sierva de Dios, Carmen Hernández Barrera
Madrid, 2 de junio de 2026
Mensaje del Cardenal Kevin Farrell

Eminencia, Card. Cobo Cano,
Excelencias,
queridos Kiko, P. Mario y María Ascensión,
queridos hermanos y hermanas en Cristo,

deseo unirme a vuestra alegría por la conclusión de la fase diocesana de la causa de beatificación y canonización de la sierva de Dios, Carmen Hernández Barrera.

Es motivo de gran consuelo y aliento para todos los que pertenecen al Camino Neocatecumenal ver que la fundadora de este Camino, junto con Kiko Argüello, ha sido reconocida por la Iglesia local de Madrid como ejemplo de vida cristiana, de fe, de amor a la Iglesia, de ejercicio perseverante de las virtudes y de celo por la evangelización.

Son tantos los testimonios recopilados a lo largo de estos años que dan fe de la fama de santidad de la que goza Carmen entre las personas que la han conocido, en los distintos lugares del mundo a los que la han llevado sus numerosos viajes misioneros.

Muchos recuerdan de ella su carácter franco e incapaz de fingir, su amor por la oración y la liturgia, su inclinación a la reflexión teológica, su familiaridad con la Sagrada Escritura, su afecto filial por los Sumos Pontífices, la conciencia viva de la centralidad del misterio pascual en la existencia cristiana, la veneración por los lugares santos vinculados a los misterios de la vida terrena de Jesús, su amor tierno y apasionado por Cristo, considerado como el esposo de su propia alma. Son aspectos de su pensamiento, de su sensibilidad religiosa y de su fe límpida los que constituyen un patrimonio espiritual que todos los miembros del Camino Neocatecumenal, y no solo ellos, deben custodiar, profundizar e imitar.

Acompaño con mi oración la fase siguiente de la causa de beatificación, que ahora se inicia, con el deseo de que todos los miembros del Camino, siguiendo el ejemplo de Carmen, crezcan en la santidad, en el amor filial a la Iglesia y en el ímpetu misionero, haciendo que den fruto en abundancia las numerosas semillas que ella sembró en su generoso apostolado de formación a la vida cristiana.

Me uno a vosotros para dar gracias a Dios por el don de Carmen y los bendigo de corazón.

Kevin Card. Farrell
Prefecto

El arzobispo de Madrid concluyó la celebración reconociendo que “hoy cerramos el paso diocesano que empieza siempre y se inicia en cada uno de nosotros y que desde el Bautismo va dejando huella”. “Hemos necesitado –continuó– un momento de reflexión, de escucha que agradecemos también a todos los que han intervenido”.

Ahora nos ponemos en manos del Señor para la siguiente fase; nos ponemos en discernimiento del Señor”, añadió el cardenal quien agradeció la dedicación de los que han participado en el proceso. “Se ve que hay cariño, devoción y entrega en la vida de la Iglesia. Así vamos formando comunidad y hacemos crecer la vida la Iglesia. Ojalá podamos seguir dando pasado para vivir la santidad, porque celebramos que la santidad nos rodea, camina con nosotros y es un proceso en el que estamos convocados”.

Gracias Kiko, Mario, Ascensión, y a todos los que nos habéis acogido. Gracias a los que soñamos con que la santidad siga siendo la bandera de nuestra Iglesia”, terminó antes de dar la bendición y concluir la celebración con el canto ‘Bendita eres tú, María’.