
El 19 de julio de 2016 fue uno de los días más calurosos de aquel verano en Madrid. Carmen Hernández, tras una larga enfermedad, había entrado, desde el día anterior, en sus últimos momentos, en una especie de coma. Kiko Argüello llegó al mediodía para verla antes de que muriera y dijo: “Para mí ha sido conmovedor que haya esperado a que yo llegara, la besara y le dijera. ‘Ánimo’, y después de darle un besito ha fallecido”. Eran las cinco menos cuarto de la tarde. También llegó P. Mario Pezzi en esa tarde.
Al enterarnos de la noticia, los que habíamos conocido a Carmen durante tantos años, entramos en una situación, no tanto de sensación de estupor, como cuando muere un ser querido, sino de serenidad, porque Carmen había llegado a la meta, al descanso eterno con el Señor del que tantas veces nos había hablado.

Durante dos días casi completos, día y noche, se estuvo velando y rezando en la casa de la calle Samaría, con su cuerpo presente. Esto sirvió de mucho consuelo a los familiares, a las personas cercanas a ella, a los miembros de las comunidades neocatecumenales y de las parroquias. Sí, su partida nos entristecía, pero aparecía una “alegría y una esperanza eterna” de que Carmen seguía viva; ahora ya en la casa del Padre, con su “Amado”, como ella repetía en sus diarios, como un estribillo, refiriéndose a Jesús: ”Jesús mío, amor mío, mi amado, te amo”.



Al volver la vista atrás a ese momento, y contemplar los acontecimientos de estos diez años que han pasado, se experimenta una especie como de vértigo, porque aparecen una enorme cantidad de documentos: cartas, agendas, cuadernos, diarios, catequesis y convivencias en audio y transcritas, viajes, testimonios, etc. ¡Qué vida tan intensa la de Carmen Hernández! ¡Aún más intensa cuando el Señor la une, en su misión, a Kiko Argüello! En esta década, desde su muerte, ha aparecido delante de nuestros ojos un bellísimo mosaico de documentos, como preciosas teselas, que reflejan “la obra de arte inefable” que ha hecho el Señor en su vida y en la modalidad de iniciación cristiana que es el Camino Neocatecumenal.
Transcurridos unos meses de su muerte se empezaron a recopilar todos esos documentos que tenían que ver con su vida. ¡Qué sorpresa! Carmen conservaba todo tipo de documentos: en una maleta de cuero, y en las baldas de sus estanterías, aparecieron todos sus diarios, en los que anotaba día a día, lo que había hecho ese día, lo que la liturgia le había dicho y otros pensamientos. También había en esa maleta cientos de cartas escritas por ella o recibidas por ella, algunas bien clasificadas; además una gran cantidad de apuntes y esquemas de catequesis, anotaciones con un alto contenido teológico.
Sus intervenciones en encuentros y convivencias, las moniciones y las catequesis, transcritas, durante todos los años de evangelización, se sumaron a la enorme cantidad de documentación que empezamos a recoger y clasificar.
Las visitas a su tumba, cada año más numerosas, y la aparición de personas que contaban y querían dejar por escrito la experiencia de su vida al conocer a Carmen, abrieron un nuevo frente de material: los testimonios y declaraciones de testigos que la habían conocido y que estaban agradecidos por su vida. Y como colofón, las personas que empezaban a pedir a Dios, por intercesión de Carmen, en situaciones de enfermedad, de sufrimiento, de fracaso, o de pequeños inconvenientes en la vida.

Toda esta fama de santidad y fama de signos nos impulsó a preguntar en la Archidiócesis de Madrid, si había llegado ya el momento para poder pensar en abrir una Causa de Beatificación y Canonización. Como la respuesta que me dieron fue claramente positiva, seguimos con más entusiasmo en el sendero empezado, es decir, había que recopilar, ordenar, indexar, clasificar y archivar “todo” lo que se refiriese a Carmen Hernández y a la obra que Dios había hecho con ella. ¡Total nada! Pues, manos a la obra. Un reducido grupo de personas, de forma totalmente voluntaria y altruista, nos pusimos a la tarea en los momentos libres que teníamos.
El desarrollo de este trabajo ha sido una tarea apasionante, porque nos ha hecho ir descubriendo muchas facetas de Carmen que conocíamos poco o que, incluso, no conocíamos:
– Su profundísimo amor a Jesucristo, su intimidad y su “diálogo” casi constante con el Señor. El amor a la Virgen María, a la que buscaba como a su madre. La descripción de los acontecimientos de su vida aparecía en una clave teológica, es decir, Carmen buscaba constantemente hacer la voluntad de Dios, quería saber cuál era el plan de Dios con ella, para llevarlo a cabo.
– Su amor a la Iglesia, su cercanía y obediencia total a los Papas, extendida también a los obispos y presbíteros. No quiso empezar ningún movimiento nuevo, ni fundar una nueva orden religiosa, ni un grupo especializado en la parroquia, quería “sólo la Iglesia”, revitalizar la Iglesia, revitalizar la fe de los cristianos, que viene del bautismo, por eso, Dios le regaló, junto con Kiko Argüello, ser la iniciadora de un Camino de redescubrimiento del Bautismo.





– El amor y la necesidad de la oración: Carmen rezaba todas las horas del Salterio, con verdadera devoción y gusto, disfrutaba rezando, y era el medio de santificar el día. Sobre todo, le gustaba el Oficio de Lecturas, al que llamaba el “Matutino”, que lo hacía de madrugada, porque decía que sus salmos son “muy existenciales”. Nunca dejaba una hora de la Liturgia de las Horas, incluso en los viajes y desplazamientos.
– El amor a los sacramentos, sobre todo a la Eucaristía, de la que participaba todos los días, y el amor a la Penitencia. A estos dos sacramentos Carmen les dedicó muchos años de estudio con los mejores libros católicos y los teólogos mejor preparados. También llegando hasta las raíces hebreas del cristianismo.
– El amor a la Sagrada Escritura, que conocía perfectamente, y con la que se pasaba horas y horas, leyendo y releyendo las citas, sacando innumerables matices y sentidos. Las Biblias de Carmen están subrayadas una y otra vez: impresiona verlas por lo “usadas y subrayadas” que están.
– Carmen Hernández era una constante estudiosa de la Fe Católica, con los Padres de la Iglesia y toda la Tradición del Magisterio, sus bibliotecas tienen más de 4500 libros de religión y cientos de revistas de Teología. Escuchaba Radio Vaticano a diario, leía L’Osservatore Romano (subrayándolo y/o recortando los artículos más interesantes) tanto la edición diaria en italiano, como la semanal en español. Seguía todos los discursos de los Papas.
– En su preparación como misionera, Carmen quiso viajar como peregrina a Tierra Santa. Lo hizo por primera vez en 1963-1964, pero volvió a ella en innumerables ocasiones, porque consideraba imprescindible pisar y conocer la tierra donde Cristo había transcurrido los años de su vida terrenal. Por eso, este amor tan grande a los Lugares Santos, y su conocimiento de las tradiciones del pueblo judío y de sus fiestas litúrgicas, lo ha transmitido a miles y miles de personas. Ella decía que en Israel, lugar de la eleccióna de Dios con un pueblo, “se abren las Escrituras, porque no es lo mismo leerlas en el mismo sitio donde ocurrieron los hechos”.


– Subrayó, con variados matices, la importancia de la mujer en la Iglesia, en la familia y en la sociedad, porque Dios le ha dado a la mujer “la fábrica de la vida” que es su matriz. Es el lugar donde Dios da la vida a todo ser humano, único y original, y la mujer lo lleva en su seno y le da “el ser”.
– Tenía un amor especial a las “ovejas perdidas”, es decir a aquellas personas que tenían una situación de sufrimiento, o de alguna persona que estaba pasando por momentos difíciles, o estaba en crisis; Carmen lo llamaba y le animaba para que volviera a encontrarse con Jesucristo en los sacramentos, en la Palabra y con la oración,
Todas estas realidades detalladas de la vida de Carmen dieron resultado: el entonces arzobispo de Madrid, que tenía competencia para ello, porque era la diócesis donde había muerto Carmen, transcurridos 5 años de su muerte, el cardenal D. Carlos Osoro aceptó el 19 de julio de 2021 el documento de petición para abrir la Causa de Beatificación y Canonización, llamado “Supplex libellus”.
A continuación, se constituyó un tribunal diocesano formado por el Delegado Episcopal de las Causas de los Santos, P. Alberto Fernández, el Promotor de Justicia y la Notaria Actuaria, para empezar a tomar declaración a aquellas personas más ancianas que habían conocido a Carmen, para que no se perdiese su testimonio. Se formó también una Comisión Histórica presidida por el P. Jesús Sánchez, presbítero y párroco de Valencia, para que rastreara y recogiera en todos los archivos posibles, los documentos que hicieran referencia a Carmen. En total han sido consultados 59 lugares de fondos documentales de 47 archivos y bibliotecas; situados en 21 ciudades distintas de 9 países diferentes.
El 4 de diciembre de 2022 en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, tuvo lugar el acto oficial de apertura de la Causa de Beatificación y Canonización de Carmen Hernández, a la que ya se le podía llamar sierva de Dios. A partir de ese momento se tomó declaración a más de cien testigos, de una muy variada procedencia y condición humana. Los documentos escritos se seguían clasificando, estudiando y archivando. Se llegó a un total de unos 2.500 documentos con unas 25.000 páginas. Se empezaron a publicar libros sobre su vida: Una primera biografía, muy completa y bien documentada, ya se ha traducido a 12 idiomas: español, italiano, francés, inglés, polaco, portugués, alemán, holandés, ruso, croata y sueco. Después hay otros 12 libros más, entre estudios sobre su vida y monografías.



La fama de santidad y fama de signos se reflejaba también en las miles y miles de personas que van a rezar a su tumba por su eterno descanso y también para pedir o agradecer favores y gracias por su intercesión. Ya se ha superado las 120.000 personas de más de 100 países diferentes de todo el mundo, que acuden individualmente, en familia, en grupos pequeños o grandes, son personas pertenecientes al Camino Neocatecumenal y cada vez más de personas que no pertenecen, pero que han oído hablar de Carmen. Una gran parte de las peticiones a Dios que se hacen por intercesión de Carmen tienen que ver con dificultades en embarazos, partos, con los hijos, además de otras situaciones familiares.
Toda esta instrucción diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad de Carmen Hernández concluyó con la preparación de las Actas finales, que ocuparon 25.000 páginas y algunos libros impresos, en original y doble copia, que se introdujeron en 70 cajas. El actual arzobispo de Madrid, cardenal D. José Cobo, convocó el Acto jurídico-canónico de clausura de la fase diocesana, el día 2 de junio de 2026, en el seminario Redemptoris Mater de Madrid, muy cerca de la tumba de Carmen.





Una copia de estas Actas se quedó en el Archivo diocesano de la Archidiócesis de Madrid, y el resto se envió al Dicasterio de las Causas de los Santos en la Santa Sede. Las cajas llegaron al Dicasterio el 18 de junio de 2026. En esta fase romana del proceso, el siguiente paso será la apertura de las cajas para su detallado estudio.


¡Qué tiempo más intenso y fructífero estos diez años transcurridos desde la muerte de Carmen! Ahora, en este décimo aniversario, estamos en esta nueva etapa donde seguirá el minucioso y sabio discernimiento de la Iglesia para valorar la vida, las virtudes y la fama de santidad de Carmen Hernández. La Iglesia tiene la última palabra.
Pero mientras tanto a nosotros nos queda el claro ejemplo de una mujer extraordinaria, que hablaba con una gran libertad, que se adelantó a su tiempo y que amó profundamente a Jesucristo y a la Iglesia. Su vida estaba traspasada por la evangelización itinerante: estuvo 52 años anunciando a Jesucristo y el Evangelio, junto con Kiko Argüello, recorriendo más de 3 millones de kilómetros en avión (que equivale a 77 vueltas a la Tierra), gastando y desgastando su vida, muchas veces sin fuerzas, sin salud y siguiendo sólo “las huellas” que le marcaba Jesucristo.
Kiko ha dicho recientemente: “Carmen ha estado siempre pensando en el bien de la Iglesia. Era una teóloga en constante investigación y búsqueda. Toda su existencia ha sido marcada por su amor a Cristo y a la misión de la Iglesia”. Pidamos que en esta fase romana de su Causa de Beatificación y Canonización la Iglesia nos pueda confirmar que ya goza eternamente de la presencia del Señor.
A diez años de su muerte crece de día en día su fama de santidad. Prueba de ello es que en este décimo aniversario de su muerte miles de hermanos del Camino y otros fieles, de los cinco continentes, se reunirán el domingo 19 de julio, ya desde las primeras vísperas, para celebrar la Eucaristía para dar gracias a Dios por la vida y el ejemplo de esta incansable misionera que es Carmen Hernández. En múltiples diócesis, los obispos presidirán esta Eucaristía.

En este aniversario entresacamos de uno de sus diarios estas anotaciones:
“Aunque hasta la eternidad te estuviera dando gracias, nunca llegaría a expresarte ni un átomo de la gratitud que siento por la vocación tan convencida que en mí has puesto, que jamás dudé nunca ni un segundo a pesar de todos mis desórdenes, tuya es y a Ti quiero entregarme, guárdame el tiempo que me queda en este destierro, y Madrecica mía querida, haz que reviente el corazón antes que echar una mirada atrás. Haz que acabe ya pronto el destierro y me entregue a Ti”. “No consientas, Jesús mío, que me llene nadie sino TÚ, toda una vida, ponme muy cerca de Ti y quiéreme que yo tengo muchas ganas de amor hasta morir”. (Diarios 1950)
Carlos Metola
Postulador de la Causa de
Beatificación y Canonización
ANEXO:
Algunas estadísticas de la vida de Carmen, antes y después de su muerte.
– Más de 50 años de evangelización continua.
– 56 países donde ha tenido reuniones y convivencias
– 300 ciudades visitadas de los 5 continentes
– 3 millones de kilómetros recorridos en avión (77 vueltas a la Tierra)
– 12 libros publicados sobre su vida y su obra traducidos a las principales lenguas.
– Unas 120.000 personas han visitado su tumba.
– Unas 80.000 anotaciones en los libros de firmas de la tumba
– Unas 5.200 favores y gracias recibidos por correo postal o emails.
Libros publicados sobre Carmen (en diferentes idiomas)
– Carmen Hernández Barrera, “Diarios 1979-1981”, editado por J. Sotil y E. Pasotti, BAC, Madrid 2017 (en español, italiano, francés, inglés, polaco, portugués, croata, coreano, húngaro y ruso).
– Carmen Hernández Barrera, “La necesidad de la oración en el pensamiento de Pío XII”, editado por R. Orozco y A. Carrascosa, Desclée de Brouwer, Bilbao 2024 (en español, italiano portugués y polaco)
– Aquilino Cayuela, “Carmen Hernández. Notas biográficas”, BAC, Madrid 2021 (en español, italiano, francés, inglés, alemán, holandés, polaco, portugués, croata, ruso y sueco)
– Giorgio Ricci, “Símbolos judeocristianos entre la ciencia y la fe. Reflexiones con Carmen Hernández”, Chirico, Nápoles 2021 (en italiano, español e inglés).
– Francesco G. Voltaggio – Paolo Alfieri, “Están en ti todas mis fuentes. La sierva de Dios Carmen Hernández en Tierra Santa (1963-1964)”, BAC, Madrid 2023 (en italiano, español, inglés, portugués, polaco y árabe).
– Carmen Hernández Saldaña, “Sorianas en la historia”, Soria Edita 2023 (con un capítulo dedicado a la Sierva de Dios Carmen Hernández Barrera).
– Gianfranco Santini, “Un Santo per amico. Sette racconti”, Tau editrice, Todi (Perugia) 2024.
– Josefina Ramón Berná, “Corazón indiviso. Misión y virginidad en Carmen Hernández”, BAC, Madrid 2025 (en español, italiano, portugués, francés, inglés, alemán, holandés, polaco, chino, checo, rumano, sueco, croata).
– Charlie Metola, Isabel Banderas, “La sierva de Dios Carmen Hernández. Su vida y su misión en 50 preguntas”, BAC, Madrid 2025 (en español, italiano, portugués, polaco, inglés y alemán).
– José Casas – Jorge Borrell. “Luz y tinieblas, bendecid al Señor. La sierva de Dios Carmen Hernández Barrera en Barcelona (1962-1964)”. Breve estudio histórico. Desclée de Brouwer, Bilbao 2026.






