Carmen Hernández Camino Neocatecumenal dibujo de Kiko Argüello

Apertura de la causa de beatificación de la Sierva de Dios Carmen Hernández

«Jesús mío, llévame a tu santidad»;
«Tú me llevas a la santidad»

(«Diarios 1979-1981», n. 85; n. 199)

El 4 de diciembre de 2022 tuvo lugar en Madrid un «Acto» de especial intensidad y significado para toda la Iglesia: la apertura de la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización de Carmen Hernández Barrera, co-iniciadora, junto con Kiko Argüello, de ese itinerario de iniciación cristiana que se llama Camino Neocatecumenal.

Carmen Hernández durante las oraciones

Apertura de proceso

En el solemne marco de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, en presencia del cardenal Carlos Osoro, 2 cardenales y 41 obispos y al menos otras dos mil personas de varios países de Europa y del mundo -la misión llevada a cabo por Carmen y Kiko abarca 135 países de los 5 continentes y muchos han pedido poder participar en esta solemne inauguración- se realizó el Acto oficial de la Diócesis de Madrid.

Se desarrolló en cuatro momentos: en primer lugar un saludo y unas palabras de presentación de Kiko Argüello, con una oración y lectura del Evangelio (Mc 9,2-8), el pasaje de la Transfiguración del Señor, una página del Evangelio muy querida por Carmen; luego la sesión de apertura de la Causa, con la lectura del “Supplex libellus”, es decir, la petición que hace el postulador en nombre del equipo internacional del Camino a la Diócesis para iniciar este proceso; la lectura del «Nihil obstat» del Dicasterio de la Santa Sede para las Causas de los Santos para iniciar el proceso, seguido de la invocación del Espíritu Santo para que acompañe todo este trabajo y del juramento del Arzobispo de Madrid con la aceptación de la solicitud formulada y la designación de un tribunal diocesano que se encargue de todo el proceso. Uno por uno, el delegado episcopal, el promotor de justicia, la notaria (y su adjunta), el postulador de la Causa tomaron juramento: este momento concluyó con la lectura de las «Actas de la sesión» por el Canciller-Secretario y la alocución del Cardenal Osoro.

En el tercer momento del Acto, la Orquesta Sinfónica del Camino Neocatecumenal ofreció dos piezas, dos poemas sinfónicos compuestos por Kiko: «Aquedá» e «Hijas de Jerusalén». El primer momento «Aquedá» hace presente el sacrificio que Abraham fue llamado a hacer, en el monte Moria, de su hijo Isaac y éste le ofrece voluntariamente la garganta para no hacerlo inválido: así aparece la fe sobre la tierra; el segundo pasaje «Hijas de Jerusalén» es el momento del encuentro que Jesús, cargado con la cruz, tiene con unas mujeres que lloran por él; el Señor les dice: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos…, porque si esto hacen con el leño verde, ¿con el seco qué se hará?” (Lc 23, 28.31). Son dos poemas llenos de dramatismo y de tensión musical.

Con unas breves palabras finales, y el saludo del Arzobispo de Madrid, ha concluido el Acto.


Saludo de Kiko

Nos parece importante ofrecer aquí el texto de saludo que Kiko dirigió a los presentes al inicio del encuentro: después del saludo a los Cardenales y Obispos presentes, a las autoridades académicas, a las Superioras de la Congregación de las Misioneras de Cristo Jesús, a la que perteneció Carmen durante unos ocho años y a todos los presentes (catequistas itinerantes, rectores de los Seminarios Redemptoris Mater y hermanos de las comunidades fundadas por Kiko y Carmen hace más de 50 años), Kiko leyó la carta enviada para la ocasión por el Cardenal Farrell, Prefecto del Dicasterio Laicos, Familia y Vida y comentó esta apertura de la Causa de beatificación de Carmen con estas palabras:

Yo, personalmente, estoy muy contento de que haya llegado este día en el que la Iglesia empieza la fase diocesana de la Causa de Beatificación y Canonización de Carmen Hernández. Doy gracias al Sr. Cardenal, arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro, por iniciar la investigación sobre la vida, virtudes y fama de santidad de Carmen.

El Señor nos ha unido, a Carmen y a mí, durante 52 años, en una misión de evangelización maravillosa –que comenzó en esta diócesis de Madrid-, como fruto del Concilio.

Siento como un hecho providencial, que la apertura de la Causa, coincida justamente con el año, que se conmemora el 60 aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II; porque Carmen dio su vida, por llevar el Concilio a las parroquias, a través de una Iniciación Cristiana, al servicio de los obispos, que se llama Camino Neocatecumenal.

Es sorprendente ver esta historia con hechos y con personas; una obra no hecha en una mesa de trabajo sino por la acción del Espíritu Santo. Lo que en el Concilio Vaticano II se estaba elaborando por escrito, nosotros lo vimos realizar con los pobres en las barracas de Palomeras por obra del Espíritu Santo. Hemos visto allí la aparición del Señor creando el perdón, el amor, la comunión ¡la comunidad cristiana! Tanto Carmen como yo, hemos sido testigos de la presencia de Dios en la evangelización, testigos del actuar de Dios en la Iglesia del Concilio Vaticano II. No teníamos planes ni ideas preconcebidas. Durante más de 50 años hemos podido dar testimonio de que Dios está vivo en su Iglesia.

Carmen Hernández y Kiko Argüello en Filipinas año 2003

Carmen, siguiendo las huellas de San Francisco Javier (cuya fiesta hemos celebrado ayer) nunca pensó quedarse en España, pues era como un fracaso de su ideal misionero. Pero Dios quiso que confluyéramos en Madrid, en las barracas de Palomeras Altas. Nos conocimos en 1964, a la vuelta de su histórica peregrinación a Tierra Santa. Yo me había ido a vivir a una chabola con los pobres de Palomeras.

Allí Carmen conoció la comunidad de los hermanos que se reunían en mi barraca y quedó impresionadísima de la respuesta que daban a la Palabra de Dios. Decidió quedarse a vivir con nosotros y le construimos una chabola.

Carmen vio la presencia de Jesucristo, que viene a salvar a los pecadores, a realizar el misterio de Pascua y a crear la comunión entre los pobres: Jesucristo se daba como amor gratuito para todo hombre.

Todo esto que Dios permitió, su presencia en Palomeras, fue como una tierra de cultivo que Dios tenía preparada para ponerla dentro de la Iglesia. Lo que Dios nos hizo experimentar en medio de un mundo pobre, el Espíritu Santo lo había preparado para su Iglesia.

La presencia providencial del Arzobispo de Madrid en las barracas fue lo que determinó que Carmen colaborara definitivamente conmigo. Si no hubiera sido por D. Casimiro Morcillo nosotros no hubiéramos ido a las parroquias. Será él también quien nos abra las puertas en Italia. Carmen vio en el arzobispo la presencia de la Iglesia y cambió completamente su actitud conmigo. Con la presencia de Morcillo, vio realizada la promesa que Dios le había hecho en Israel.

Cuando Carmen estaba en Israel, muchas veces se preguntaba cuál era su misión en la Iglesia y pensaba que tenía que fundar una congregación misionera. En Ein Karen tuvo la certeza absoluta, como una visión, de que Dios quería de ella algo para la Iglesia universal, que no se trataba de fundar una congregación.

Os cuento esto para que veáis, como un misterio grande del Señor, la colaboración entre Carmen y yo.

Me costó mucho aceptar a Carmen, hasta que el Señor me dijo interiormente que Carmen era una gracia grandísima, que hubiera  alguien junto a mí que me dijera constantemente la verdad, que Dios la había traído con una misión. Entonces, acepté en la fe a Carmen como enviada por el Señor. Sufrí hasta que me di cuenta  que venía de Dios, y desde ese día fue una gracia para mí.

¡Carmen ha sido estupenda! Una mujer extraordinaria que ha hecho mucho bien, no solo a los hermanos del Camino Neocatecumenal sino a toda la Iglesia.

¡Carmen, qué mujer maravillosa! Con un genio magistral de libertad y de amor a la Iglesia. Nunca me aduló, siempre me dijo la verdad. Fue capaz de estar detrás de mí; siempre a mi lado, para ayudarme. Nunca buscó el primer plano, nunca buscó el protagonismo. Tenía una clara conciencia de que la misión que Dios le había dado era apoyarme, defenderme y corregirme, por el bien del Camino Neocatecumenal.

Por amor a la Iglesia y a los hermanos, ha permanecido junto a mí 52 años, aunque a veces fuera difícil para ella, pero a Carmen sólo le importaba hacer la voluntad de Dios, que vio que era estar conmigo en esta Iniciación Cristiana que es el Camino Neocatecumenal.

Mujer excepcional, verdaderamente, con una generosidad enorme, se ha negado a sí misma para mostrarme a mí, no obstante las correcciones, pero estaba siempre detrás, sosteniéndome.

Es un ejemplo en liberalidad, en sinceridad, en hablar con libertad a todo el mundo; decía la verdad a los hermanos de las comunidades. Y cuando algún hermano se alejaba, le llamaba y le buscaba, como a la oveja perdida, con amor.

Fue una mujer extraordinaria, una verdadera profeta, una auténtica misionera, que ha vivido la fe en grado heroico. ¡Una mujer excepcional!, importantísima para la Iglesia, siempre en oración, enamorada de Cristo, de la Escritura y de la Pascua, y con un amor incondicional al Papa y a la Iglesia. 

Juntos somos los iniciadores de un carisma, que el Señor ha inspirado en ayuda de su Iglesia. Las palabras del Papa Francisco en el cincuentenario del Camino Neocatecumenal en 2018, cuando dijo en Tor Vergata: “Sois un don del Espíritu Santo para la Iglesia”, confirman el anhelo más deseado de Carmen: que se viera que en el Camino es Dios el que está actuando, que es una obra del Espíritu Santo en la Iglesia, de la que Él mismo nos ha llamado a ser iniciadores.

En la última audiencia que nos concedió en esta año al Equipo Internacional del Camino, el Papa Francisco nos manifestó su alegría por el inicio de la apertura de la Causa.

Yo deseo que la Iglesia, en esta Causa de canonización que empieza, investigue su vida, que muchas veces era una vida crucificada, callada y sufriente, como “en una noche oscura”; también quiero que salgan a la luz sus virtudes, muchas de ellas escondidas, muchas en grado heroico. Que la Iglesia discierna sobre ello.

¡Doy gracias a Dios por haberla conocido y haber podido trabajar con ella en los “duros trabajos del Evangelio”! como dice san Pablo.

¡Carmen! ¡qué gran mujer, con una fe excepcional! ¡Qué amor tan grande ha tenido a Cristo y a su Iglesia!

Gracias.

Ahora vamos a escuchar el Evangelio. 

En esta tarde quisiéramos hacer presente un fragmento del Evangelio que tocaba profundamente a Carmen: La Transfiguración, que es el destino maravilloso e impresionante de la historia del hombre, y que ya ha realizado la Virgen María, que es imagen no solamente de la Iglesia sino de toda la humanidad.

La Transfiguración va a llevar a este hombre asumido por Jesucristo a la divinización completa. Es una exaltación a la gloria del cielo, a la Ascensión. Y que se puede experimentar aquí, porque los cristianos por el bautismo nos vamos transformando de día en día; aunque este cuerpo se deshaga, nosotros vamos transfigurándonos en el rostro de Jesucristo. Ésta es la fe cristiana que da luz a la historia, al futuro de la humanidad: la Transfiguración.

Proclamación del Evangelio: Mc 9,2-8.


Santidad de Carmen hoy

Fotografía archimadrid.es – Luis Millán

Hablar de «santidad» en el mundo de hoy, incluso también en la misma Iglesia, puede parecer algo irrelevante, intimista, que nada tiene que ver con los verdaderos problemas… ¿Pero es realmente así?

La santidad, antes de ser algo que tenga que ver con nosotros, es el grito apasionado de Dios: «Sed santos, porque yo, el Señor vuestro Dios, soy santo» (Lv 19,2), «…como el Santo que os ha llamado, sed santos también vosotros… Porque está escrito: ‘Sed santos porque yo soy santo’” (1 P 1,16). Hablar de santidad, para quien cree, es hacer presente al Santo, Dios, es hacer presente su actuar, su gloria que busca y quiere la vida del hombre: “La gloria de Dios es el hombre que vive”, exclama San Ireneo. [1]

Y hablar de la santidad de Carmen es ante todo hacer presente la acción de Dios en ella, hablar de lo que ha significado y caracterizado su historia, su vida: es impresionante abrir sus «Diarios» y seguir sus pensamientos, sus sufrimientos, su oración, su espíritu:

El día en el que en 1979 el Papa San Juan Pablo II beatificó a dos santos, escribió en su Diario:

Pobre y sin nada, me viene el deseo íntimo de tu presencia única. La santidad, Señor, deseos ocultos de santidad, de sacrificio, de llenar el día con tu presencia. Oración. Señor, ven Tú  a llenar de sentido el bien, las cosas…” (“Diarios 1979-1981”, n. 77, 29 abril 1979 ).

Oh Jesús, piedra angular, vida inamovible edificada sobre la Cruz. Ven, Jesús, ilumina tu rostro sobre mi vida. Ayúdame a apoyar en Ti mi existir. Jesús mío, llévame a la oración, a tu santidad, mi refugio, mi vida. Ven, Espíritu Santísimo, ten compasión de mi ser pobre” (“Diarios 1979-1981”, n. 85, 8 mayo 1979 ).

La santidad es para Carmen, ante todo, una profesión de fe en el Jesús que ama: «Dulcísimo, santo, grandioso» («Diarios 1979-1981», n. 780, 15 diciembre 1981 ); en su fidelidad: “ …confío en tu AMOR, eres fiel y SANTO, bendito eres Tú, Jesús, tus ternuras me alcancen y viviré» [2]; 366. “No dejes que mis pies vacilen. Defiendeme. Tú, Fiel, Santo, Jesús mío (“Diarios 1979-1981”, n. 366, 4 septiembre 1980 ); en su dejarse crucificar por amor: “Tú eres Santo, infinito, muy dulce. Y has sido crucificado por amor a mí” (“Diarios 1979-1981”, n. 231, 1 abril 1980 ). Carmen busca con pasión: «Jesús mío, sólo Santo, Único, ¿dónde estás?» (“Diarios 1979-1981”, n. 267 15 mayo 1980); lo siente verdaderamente como su libertador: “Tú, libertador, santo, maravilloso, luz, vida, resurrección de los muertos, justo y crucificado” (“Diarios 1979-1981”, n. 187, 16 febrero 1980 ); él es aquel en cuyo nombre combate todas las batallas: “En tu nombre, Jesús, Jesús, enfrento todas las batallas. Tú eres. Tu santo nombre. Ven, Jesús” (“Diarios. 1979-1981”, n. 299 , 23 junio 1980).

Es esta santidad que la Causa abierta hoy en la Diócesis de Madrid, en la persona de su Arzobispo, el Cardenal Carlos Osoro, con el nombramiento de un tribunal diocesano, que se hará cargo de ella, deberá documentar con testimonios y documentos, que después serán enviados a Roma para la declaración oficial, cuando todo esté listo.



Algunos datos sobre el Camino Neocatecumenal (30/11/2022)

Comunidades: 21.066

Diócesis: 1.366       

Parroquias: 6.293

Naciones: 135

Seminarios Redemptoris Mater: 121

Seminaristas en los SRM: 1.900

Presbíteros formados en SRM: 2.950

Familias en misión: más de 2.000, con unos 6.500 hijos.

1.000 familias están evangelizando en 212 Missio ad Gentes en 62 naciones, junto con un presbítero y algunas hermanas.

800 familias están en varios países para reforzar las comunidades locales, sosteniéndolas en su camino de fe.

Más de 300 son familias que forman, con un presbítero y un joven, un equipo de evangelización, responsables de una nación o de unas zonas.


[1] San Ireneo, Adv . haereses , IV, 20,7.

[2] Documentos Carmen Hernández , Vol. 32, anotación de 21/10/1970.